Pruebas de ADN para investigar la paternidad. Orientación al Presunto Padre. Parte I.

I.- PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES.

El punto de partida para comenzar este tema se sitúa en los preceptos constitucionales que regulan los principios rectores de la política social y económica y, en este caso, el Artículo 39 CE

2.  Los poderes públicos aseguran, asimismo, la protección integral de los hijos, iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres, cualquiera que sea su estado civil. La ley posibilitará la investigación de la paternidad.

En su punto tercero, establece la obligación de los padres de prestar asistencia de todo orden a los hijos existentes tanto fuera como dentro del matrimonio, tanto durante su minoría de edad, como en los restantes supuestos en los que legalmente proceda.

Todo ello conlleva el Interés del Estado en determinar la filiación de las personas y a la averiguación de su origen biológico.

Este derecho se conecta con el Derecho al libre desarrollo de la personalidad reconocido en el Artículo 10.1 de la CE y con el Derecho a la intimidad personal y familiar, así como a la integridad moral (Artículos 18.1 y 15 de la Constitución). Con la investigación de la paternidad se esta atendiendo al principio de protección del interés de las personas menores de edad, por las que el Estado tiene el deber de proteger.

II.- PROCESOS ESPECIALES DE FILIACIÓN:

Existen 2 tipos de acciones que se pueden ejercitar:

1ª.- La Acción de Reclamación no determinación de la Filiación (Artículos 131 a 134 del C. Civil). Tiene la finalidad de permitir que una persona se le asigne la filiación que le corresponde y que hasta el momento no tiene determinada.

2ª.- La Acción de Impugnación de la Filiación (Artículos 136 a 141 del C. Civil). Tiene la finalidad de dejar sin efecto una filiación que ha sido previamente determinada, pero que no guarda correspondencia con la verdad biológica.

3ª.- La Acumulación de ambas acciones, en el supuesto en el que una persona reclama filiación que no tiene reconocida y, al mismo tiempo, impugna aquella que tiene determinada por no corresponderse con la realidad.

En este tipo de acciones, se utiliza como herramienta esencial la practica de pruebas biológicas, esto es, pruebas de ADN, que consisten en la comparación de perfiles genéticos pertenecientes al hijo con los perfiles genéticos del presunto padre. Dichos perfiles se extraen a partir de una toma de muestras biológicas indubitadas (a través de un frotis bucal, medida más asidua por su bajo coste y la facilidad de su práctica). Una vez efectuado el análisis por los laboratorios oficiales debidamente acreditados, se emite un informe donde se reflejan los resultados obtenidos (positivo o negativo para la paternidad), el cual se aporta al procedimiento, debiendo acudir el perito.[1]


[1] En el proceso de filiación una vez que la prueba de ADN se efectúa, no es necesario que comparezca el concreto perito que elaboró el informe, ni tampoco quienes realizaron materialmente cada una de las pruebas analíticas, sino que será suficiente que acudiese “el Jefe de Servicio del Organismo Oficial o cualquier otro que le represente. La comparecencia de perito diferente al que firmó el informe (STS de 6 de septiembre de 2006) no afecta a su validez probatoria. “La prueba pericial” Diario La Ley n.º 8258, Sección Doctrina, 25 de febrero de 2014, página 10.

Los análisis genéticos son tanto una prueba directa como una prueba pericial, cuya realización se admite expresamente en el Artículo 767.2 de la LEC.

III.- CUESTIONES QUE DESDE EL PUNTO DE VISTA PROFESIONAL PRESENTAN MAYOR UTILIDAD, CUANDO SE TRATA DE UN DEMANDADO EN UN PROCESO DE FILIACIÓN

A.- Cuando el presunto padre haya fallecido tiempo atrás, podría resultar factible efectuar pruebas biológicas comparando los perfiles del supuesto hijo con los de un familiar biológico del difunto (Ej un hijo reconocido, un hermano, su padre o madre, etc.).

También podría solicitarse la exhumación de su cadáver mediante Otrosí digo en el escrito de demanda con el propósito de recabar restos óseos o piezas dentales[2]. La prueba de ADN practicada a partir de un cadáver no vulnera ningún derecho fundamental, al considerarse que los derechos a la integridad física, el honor la dignidad humana o la propia imagen solo corresponden a una persona viva.


[2] Anuario de derecho civil, vol 58, n.º 2, 2005, páginas 504 y 517. Sobre la importancia pertinencia y necesidad de llevar a efecto la exhumación de un cadáver para obtener muestras biológicas. STC 3/2005, de 17 de enero.

Como alternativa a la exhumación del cadáver, tenemos los supuestos en los que los familiares se oponen cuando el presunto padre llevase muchos años fallecido, encontrándose por ello los restos biológicos de su cadáver muy deteriorados, la de instar la facilitación de pruebas biológicas que, con fines médicos o sanitarios, se hubieran recabado de la persona fallecida mientras se encontraba viva, para efectuar a partir de las mismas la prueba de ADN.

B.- Pueden darse supuestos de especial urgencia en los que se tenga una notoria importancia preservar la fuente de la prueba. Estamos en el caso en el que el presunto padre va a fallecer inminentemente o acaba de hacerlo y existe el temor o el conocimiento de que se va a proceder a la incineración de su cadáver, debiendo aquí la parte interesada solicitar a la autoridad judicial competente que acuerde, como medida de aseguramiento de la prueba, la paralización de la incineración y la exhumación del cadáver del presunto padre con la extracción de las muestras biológicas necesarias para realizar la ulterior prueba de cotejo de perfiles genéticos.

Abel Diaz Del Río y Camon
Abogado

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